¿Quién puede “matar” a un niño?

No, no os asustéis. Nosotros no, desde luego. Es simplemente el título de una gran película que puede ir, en ocasiones, como anillo al dedo porque el público infantil es muy difícil.

En estas últimas jornadas, nos hemos ido encontrando a un público muy familiar. Nos pasó en la Fira Jugar X Jugar de Granollers, en Ludivers en Girona y el pasado domingo en Valencia, en las “Kids at the Movies” (no es un evento lúdico en sí, sino un instrumento para que los niños acudieran al cine y de paso jugaran a algo).

Hace dos años, en el Festival de Córdoba y Feria de Essen, explicábamos Polis: Fight for the Hegemony a un público muy distinto. Los temidos jugones, que no lo son tanto. Acostumbrados en su mayoría a largas explicaciones, permanecían atentos al gran número de acciones a realizar, a los requisitos de esas acciones, al contexto histórico, eventos, combate, etcétera. Era muy gratificante escuchar cómo esos jugones adivinaban las reglas: “¡Ah! Entonces si hago X, me pasará Y”. “¡Muy bien!” o “Right!” (en Essen).
Poco a poco, además, se iba depurando la explicación. Cada vez es más sistemática, más reducida y más basada en la Historia, que es más entretenida que una larga explicación de todos los detalles.

Sin embargo, llegó Banjooli y todo cambió… Banjooli puede ser tenido perfectamente por un party de esos a jugar entre juegos más duros. También por un juego para familias acostumbradas a los juegos. Otro aspecto a tener en cuenta: Banjooli está recomendado para niños y niñas de 8 años. No hay duda que pueden jugarlo críos de 7 y de 6 años. Pero cuando empezamos a entrar en la frontera de 5 años… Y cuando la familia sabe muy poco de juegos. La cosa cambia y mucho.

El pasado domingo me di cuenta que había descubierto un nuevo modo de explicar Banjooli. Porque, como siempre, cada juego es muy distinto y porque tiene que cambiar tu modo de explicar un juego en función del público. Así, en las pasadas “Kids at the Movies”, llena de críos de 4 y 5 años, apliqué una serie de puntos a la explicación de Banjooli (aunque valdría para cualquier juego) ¡y funcionaron!:

1.- No es necesario explicar todo el juego de un tirón. ¡Qué más da si no explicas la loseta de los Cocodrilos! Cuando lleguen los avestruces a encontrarse con estos feroces animales, ya explicarás sus efectos.

2.- Si un niño se lo está pasando bien, no le corrijas. Sin duda, un tic de Polis. Pero no es lo mismo un jugón que un niño. En Polis valía eso de “Hmmm… Eso no lo haría porque (…)”. En Banjooli puedes encontrarte con caras de susto e incluso con enfados. Así que si un niño ha embrujado a su avestruz ganador, déjalo.

3.- Si los niños están jugando a su propio juego, déjalos. También está derivado de Polis. Puede ocurrir que el grupo de críos con el que estás jugando decidan inventarse las reglas y jugar a Banjooli a su manera. Al principio, intentas corregirles explicando las reglas con un tono serio, como si estuvieran jugando a Polis. El problema es que es posible que no las entiendan. Así que si quieren inventarse las reglas, ¡no hay problema! ¡Juega a su juego!

4.- Trata de jugar con una versión simplificada. Al principio, dispones las losetas para crear una pista de carreras muy bonita: llena de losetas especiales (entre las que siempre se encontraba el vortex), bayas, curvas, etcétera. Sin embargo, pronto te das cuenta que, de toda la explicación, algún crío ha entendido una parte. Así que se van a liar con un montón de cosas, aunque la carrera tenga un aspecto estupendo. Utilizamos dos losetas sencillas y las predicciones boca arriba y punto. Perfecto para coger la idea del juego.

5.- Cuidado con las demostraciones de júbilo en la victoria. Bien es sabido que los niños pueden tener muy mal perder ya que, me imagino, no están acostumbrados a saborear las mieles de la derrota. Queda también muy mal dejarse perder, por eso, si ganas, no hagas aspavientos y levantes los brazos en señal de victoria. Es más, no olvides decir: “pero has quedado muy bien, has quedado el segundo”.

6.- Deja caramelos. Ganen o pierdan, los niños se irán con un muy buen sabor de boca si hay caramelos de por medio. Lo descubrimos en Girona. Apenas duraron una tarde.

Podría dar para más puntos e incluso para unas recomendaciones para los padres, pero no lo haremos. Sin ir más lejos, nos pasó también en Girona, recuerdo una partida que estábamos jugando con dos críos y dos madres. Todos jugaban cumpliendo el punto 4): es decir, con la predicción boca arriba. Todos menos una, una de las madres estaba jugando con la predicción bocabajo y cuando la miraba, la ocultaba del resto… No se había dado cuenta, pero poco a poco se había ido picando e ¡iba a por todas! Nos resultó muy gracioso.

Y ahora van nuestras preguntas:

¿Qué anécdotas tenéis cuándo habéis jugado con niños?

¿Cómo lo hacéis?

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